Fotografía
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La fotografía en mi práctica artística no funciona como disciplina aislada, sino como herramienta de investigación visual integrada en un conjunto más amplio de lenguajes: la pintura, el grabado, la performance y la investigación teórica. Desde mis inicios en la academia Artium-Peña de Madrid y mi posterior formación en Bellas Artes, he entendido la imagen fotográfica como un territorio de intersección, un espacio donde convergen el documento y la ficción, la memoria y el instante, lo tangible y lo efímero.
Mi aproximación a la fotografía está profundamente marcada por mi trabajo en el ámbito de las artes escénicas y de la acción. Como miembro cofundador del grupo de investigación ARTEA y tras años de colaboración en proyectos como Digitalizar lo efímero o plataformas híbridas como Órbita 05 e INTACT, la cámara se ha convertido en un dispositivo privilegiado para capturar aquello que por naturaleza resiste el archivo: el gesto, el movimiento, la presencia corporal, el acontecimiento irrepetible de la acción en vivo.
Capturar lo efímero: documento y creación
Una de las preguntas centrales que atraviesa mi trabajo fotográfico es cómo registrar lo que desaparece. Las artes escénicas, la performance y la acción existen en el tiempo y desaparecen con él. La fotografía surge entonces no como simple registro documental, sino como un acto creativo en sí mismo, capaz de generar nuevas lecturas, de proponer otra temporalidad, de convertir el instante en una imagen que contiene y a la vez transforma el acontecimiento original.
Esta tensión entre documento y creación recorre todo mi trabajo. No busco ilustrar ni reproducir fielmente, sino interpretar, seleccionar, construir una mirada. La imagen fotográfica funciona como umbral: entre el teatro y la plástica, entre la realidad y su representación, entre la presencia del cuerpo y su huella visual. Es precisamente en ese espacio intermedio donde encuentro la potencia de la fotografía como medio artístico.
Investigación visual y cultura de la imagen
Mi formación académica, que incluye el doctorado en Arte Contemporáneo e Investigación y el Máster de Arte en la Esfera Pública por la Universidad de Castilla-La Mancha, ha nutrido mi práctica fotográfica de una mirada crítica y analítica. La fotografía no es solo hacer imágenes, sino también reflexionar sobre ellas: sobre sus códigos, sus usos, sus implicaciones políticas y culturales.
He trabajado con la imagen fotográfica en múltiples contextos: exposiciones en galerías y espacios alternativos en España, Londres, Italia y Marruecos; proyectos de investigación en instituciones como el Institut del Teatre de Barcelona, el Rose Bruford College o la Live Art Development Agency de Londres; festivales de cine y propuestas interdisciplinares como mi participación en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. En todos estos espacios, la fotografía dialoga con otros lenguajes, se contamina, se expande.
Mi interés por las nuevas tecnologías y los medios digitales, desarrollado en proyectos como las Teleshared Actions presentadas en ARCO en 2007, me ha llevado a explorar también las transformaciones del medio fotográfico en el contexto contemporáneo: la imagen en red, la fotografía como interface, la relación entre cuerpo y pantalla.
Series y líneas de trabajo
A lo largo de los años he desarrollado diversas series fotográficas que responden a inquietudes específicas. Algunas nacen del registro de procesos creativos propios o ajenos, otras de la observación del espacio urbano, otras de la experimentación con la luz, el color y la materia. Trabajo tanto en blanco y negro como en color, tanto con cámara analógica como digital, siempre en función de las necesidades expresivas de cada proyecto.
En muchas de mis series fotográficas aparecen elementos recurrentes de mi universo plástico: el interés por la figura humana, por el cuerpo como territorio simbólico; la atención a la textura, la huella, el rastro material; el diálogo con la pintura y el dibujo, que se manifiesta en encuadres, composiciones y tratamientos del color que remiten a mi formación como pintora. La fotografía, en mi caso, nunca abandona del todo la mirada pictórica.
Procesos y metodologías
Mi proceso fotográfico combina momentos de registro espontáneo con otros de construcción deliberada. Trabajo con series que se desarrollan a lo largo del tiempo, que dialogan entre sí, que se contaminan de mis otros proyectos artísticos. La edición y el montaje son momentos clave: es en la selección, el orden y la relación entre imágenes donde emerge el sentido final de cada propuesta.
Considero fundamental la materialidad de la imagen. Por ello, dedico especial atención a los procesos de impresión, a los soportes, a las formas de presentación. Una imagen proyectada no es lo mismo que una fotografía impresa en papel baritado; una imagen en pantalla no funciona igual que una imagen en un libro. Cada formato exige una mirada distinta, genera una experiencia diferente.
Fotografía y transdisciplinariedad
Lo que define mi trabajo fotográfico es, quizá, su vocación de cruce. La fotografía no ocupa un compartimento estanco en mi producción artística, sino que se entrelaza constantemente con el resto de mis prácticas:
- Documentación de performances y acciones propias, que luego se reintegran en instalaciones o publicaciones.
- Punto de partida para obras de pintura o grabado, donde la imagen fotográfica se transforma en otro medio.
- Material visual para proyectos de investigación teórica, publicados en revistas especializadas.
- Componente de propuestas escénicas o instalativas, donde la imagen fotográfica dialoga con el espacio y el tiempo real.
Esta movilidad del medio fotográfico, su capacidad de transitar entre disciplinas, de funcionar como bisagra entre lo visual y lo escénico, entre lo documental y lo ficcional, entre la investigación y la creación, es lo que sostiene mi interés por la fotografía. No como un fin en sí misma, sino como un lenguaje más dentro de una práctica artística expandida, donde los límites entre medios se desdibujan en favor de la potencia expresiva del conjunto.
La fotografía, en definitiva, forma parte esencial de mi manera de estar en el mundo como artista e investigadora: una manera de mirar, de detener el tiempo, de interrogar la imagen, de construir memoria visual. Una práctica que se nutre de la tradición del medio pero que se proyecta hacia territorios híbridos, hacia formas de creación contemporánea donde lo que importa no es la pureza disciplinar sino la capacidad de generar pensamiento, experiencia y sentido.



